jueves, 17 de septiembre de 2009

VERSANDO A DOS TESOROS DE MI BARCA




A MI NIETO MIGUEL ÁNGEL







Has llegado de lejos cual si fueras
portador de la luz y la armonía,
tu sonreír que irradia fantasía
y tu mirada de eternas primaveras.
Eres como el capullo que tu abrieras
para darnos amor, y en tu bonanza,
se refleja la paz de tu enseñanza
alzándose cual nota de alegría,
para dejarnos ver día tras día
la sin igual razón de tu tardanza.

!Mi pequeño guardián! cuanta añoranza
sentía mi alma ya por conocerte,
es que en el vientre yo aprendí a quererte
y te entregué a mi fe, que todo alcanza.
Serás tan luminoso en cada andanza,
a cada paso encima de la tierra,
desde bebé detestarás la guerra
conquistar-as al mundo en suave paso.
Serás un ser de unión y ante el fracaso
aprenderás lo bueno que esto encierra.

Si más que un verso es una profecía
lo que tu abuela aquí quiere expresarte
sé que me entenderás hasta en el arte
de escribir la más tierna poesía.
Tu seguirás la ruta que algún día
tu abuela comenzó en algún papel,
sé que te importará cada pincel
y cada trazo que yo habré dejado
lo guardarás por siempre y a tu lado
te ha de cuidar mi Arcángel San Miguel.
()

A MI NIETO MARCO ANTONIO









Cuando seas grande mi nieto querido
y leas mis versos en algún papel
recuerda a esta abuela que aunque habrá partido
velará tus pasos cual guardiana fiel.
()
Cuando seas grande y mires el cielo
en cada lucero o estrella estaré
en la brisa fresca con su raudo vuelo
tocaré tu rostro, te protegeré.
()
Cuando seas grande y el amor te toque
la puerta del alma que te hará vivir
no sufras, ni llores, aunque te provoque
porque estaré triste de verte sufrir.
()
Cuando seas grande y tus hijos lleguen
al lugar sagrado de tu corazón
no permitas nunca que de ti se alejen
con resentimiento sin dar tu perdón
()
Cuando seas grande, muy grande, ya viejo
nietecito amado yo te cuidaré
desde el universo la luz y el reflejo
de Jesús amado yo te enviaré.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

TRES AMORES SORPRENDENTES

















MI NIETA VIVIANNE

Una mujer, ya derecha,
pero su niñez intacta
se quedó en la más exacta
perpetua y cálida brecha.
La vi llegar satisfecha,
con sonrisa, canto, juego,
la vi crecer, desde luego,
a mi lado con ternura
y vi su mirada pura
ante su paso andariego.

Vivianne; no me despego
de ti por que ya mi nombre,
se queda y que no te asombre
en tú mundo palaciego.
Recuerdo aquel, veraniego
viaje a la puesta del sol,
recogías caracol
en la arena y las gaviotas
nos colocaban las notas
en clave de mi bemol.

Tu eras ese girasol
que regalabas fragancia.
que perfume el de tu infancia
tu sonrisa tornasol.
Mejillas que el arrebol
quiso llenar en mis días,
mirar sin melancolías
tu compañía era oda,
para la abuela de moda
que irradió tus fantasías.

Hoy que ya ves, yo no puedo,
llenar tus espacios grandes;
aunque tú no me demandes
sé que puedes sentir miedo.
Cuando lo pienso me quedo
consternada a tu silencio,
porque con él evidencio
el amor que me has tenido
y aun sé que tú no has vencido
evadir lo que presencio.

Pero mi Vivianne amada:
no olvides que en esta suerte,
inevitable es la muerte
mejor que carga pesada.
Unos se van de la nada,
otras llegan, criaturas..
vive tú, la luz que auguras,
no te silencies por poco
que desde allá yo tampoco
viajaré en sombras oscuras.

Seré luces, blancas, puras,
que iluminaran tus sendas,
para que triunfes y aprendas
de las lecciones futuras.
Estaré en las espesuras
de los montes carpetanos,
en los ríos, en los llanos,
en la nieve y en los mares,
de tus paisajes lunares
y tus recuerdos más sanos.

Y tu estarás en el verso
en cada libro que dejo,
porque llevas el reflejo
de mi mundo y mi universo.
En ti, ya nada es perverso,
todo es ingenuo, alcanzable,
sigue tu viaje loable
por la vida con tesón,
abriendo tu corazón
con un gesto perdonable.




















PARA MI NIETO ALEJANDRO

Niño de suave apariencia,
niño noble, niño fino,
amor que emprende el camino,
con su mágica presencia.
Es un rey, en reverencia,
arte marcial que a su paso
le abre puerta hacia el ocaso
con su singular aporte,
rostro de lenguaje y corte
cuando su puerta traspaso.

Llevas en ti la nobleza
de un longevo corazón,
ignoras la pretensión
y cultivas la destreza.
Como niño tu firmeza
me desamarra la proa;
sin dejar que me corroa
en la décima exponente,
voy a orillar tu vertiente
con remos en mi canoa.

Aplomo del que se entrega
al silencio de otro suelo,
donde naciste, tu cielo,
con una lengua estratega.
El español se te pega
de cortadas intensiones,
pero más son tus acciones,
en pos de tu amor profundo
que aunque no seas oriundo
hay cubano en tus pulmones.

Por eso mis emociones
en pos de escribirte nieto,
es porque tienes un reto
de guardar mis impresiones.
Un día si te propones
ver que lo que abuela escribió;
como el que busca encontró,
más que un hermoso granero
sé que encontrarás certero
lo que en papeles dejó.

Aunque americano seas
y no entiendas muchas cosas,
aprenderás en mis prosas
lo mejor que tu deseas.
Traducirás, no lo creas,
lo intentaras por saber,
¿cuánto pudo suceder
el la patria de tus viejos?
esa Cuba de reflejos
que siempre te va a querer.

Sólo te quiero decir:
que nunca en la vida llores,
por dolor y sinsabores,
hay que aprender a vivir.
Vale más el sonreír
que cualquier ira inhumana,
practica siempre la ufana
razón, de no dar disgusto
y llévame como un busto
a ésta, tu abuela, .... cubana.
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PARA EL ANGEL GINA

Si voy a cantarle a Gina,
voz cantante de mi sueño
su humildad venció mi empeño
como tierna golondrina.
Que sonrisa cantarina,
que aletear de mariposa,
que amor a la fina rosa,
que tierna delicadeza,
que estatura como alteza
en mi complicada prosa.

Criatura primorosa
algo sobrenatural;
eres un ser especial
fraguada por una Diosa.
Me das esa milagrosa
paz con tu rostro tierno;
revisando tu cuaderno
de dibujos y quehaceres,
se plasma en ellos quien eres
con ese modo tan fraterno.

Suave encanto de silueta,
repentina cuando es ágil,
y su corazón tan frágil
sacó el lápiz de poeta.
Va cultivando su meta
a raíz de lo que estima,
siempre dispuesta en la cima
para ayudar y servir,
quien puede a Gina seguir
en medio de alguna rima.

Es tanto lo que quisiera
escribir de este talento;
que no puedo en el intento
decir lo que no pudiera.
Hay que esperar y en la espera,
vamos a ver lo que pasa
con Gina que en esta casa,
es más que porte y finura,
porque es una luz futura
que ya reboza mi tasa.

()

domingo, 6 de septiembre de 2009

DIALOGANDO CON EL TIEMPO -POEMARIO


I. Lo que yo traigo

Traigo un soplo de brisa en la solapa,
un lazo de oropel junto a mi pelo,
una mirada, que pintó mi cielo
y la tierna palabra que se escapa.

Traigo el andar de una cintura guapa,
el ímpetu carácter del antaño,
aquel adiós que me costó un regaño
en las sandalias de la vieja etapa.

Traigo conmigo mis mejores cosas,
las viejas fotos, las marchitas rosas,
los ejes de un timón a la deriva.

Cargo con mis recuerdos como un pago,
agua y azúcar, como un fino trago,
para saber que entonces, sigo viva.

II.En el viejo baúl

Abro el baúl que encierra todo aquello,
dejo escapar las viejas agujetas
tejiendo ensueños, sobre falsas metas,
aunque muriese por dolor del cuello.

En la amarilla carta, un viejo sello,
traté de descifrar el remitente
pero algún cuño que indicaba: !Urgente!
borró la huella sin dejar destello.

Solo el triste cajón con mil tarecos,
pedazos de mi amor, viejos muñecos,
guardados entre telas y cobijas.

Sombreros que flotaron bajo soles,
arenas de ilusión y caracoles,
hoy se convierten en ideas fijas.

III. Mi catre

Cerré los ojos sobre el catre viejo,
quise dormir debajo de las palmas,
y ellas, serenas, como buenas almas,
cuidaron de mi sueño sin complejo.

Erase solo un sueño, un viejo sueño,
que se destila desde algún paraje,
quizás las palmas eran fino encaje
y el catre viejo algún colchón de empeño.

Ahora resulta que despierta veo,
el sueño que aquel día no era feo
porque la brisa me cerro los ojos.

No sé porque yo quiero despertarme,
si en el catre por fin puedo quedarme
para satisfacer viejos antojos.

IV. Lo que tenía

Acaso tengo tanto, tanto tengo,
cuando miro hacia atrás no tengo nada,
una vieja libreta que asustada
apunta todo aquello que devengo.

Me quedará el honor o el abolengo
cuando miro mi foto plasticada,
aquella en el carné, la suerte echada,
de aquel franco rincón de donde vengo.

Tengo tan sólo mis mejores ratos,
si acaso recordara mis zapatos,
aquellos que por nombre yo llamaba.

Eran gordos y rusos, areneros,
únicos en mis pies, eran sinceros
pues casi nunca yo me los quitaba.


V. Los que se van

Ruge la lancha, zarpa rumbo abierto,
un bando de gaviotas se perfila,
y gruesas betas de dolor destila
el mar ennegrecido de mi puerto.

Las manos, los adióses, un concierto
de lánguida y ansiosas despedidas,
francas sonrisas lejos percibidas
hacia lejanos puntos de lo incierto.

Mi corazón atado también vuela,
se marcha el rostro de la afable abuela
la abuela mas feliz y complaciente.

Yo solo digo adiós a los adióses,
ya la lancha se aleja con sus voces
y atrás quedó la niña adolecente.



VI -Desde el parque


Amado parque que al poema invitas,
como invitabas a jugar entonces,
viejas estatuas de dormidos bronces
hoy rememoran las antañas citas.

Camino de medidas, flores, bancos,
juegos, patines, rondas, bicicletas,
tardes planchadas para oír retretas,
o grandes emociones sobre zancos.

Hoy eres el testigo de este canto
tengo que recordarte, !tanto,! !tanto!,
como no lo imaginas en tu espera.

Sé que todos pasamos por tu vida
con esa historia amigo, compartida,
que del invierno va a la primavera.


VII-Detrás del papalote

Busco aquel papalote, que flotaba,
junto a la nube de mi quieta infancia,
sé que volé tan alto en la distancia
que sólo un buen cordel me sujetaba.

Que gusto era volar tan quietamente,
cuando la suave brisa sostenía
el papalote de mi fantasía,
sobre el paisaje lustro de mi mente.

Era de güines y papel de china,
tenía algún color en cada esquina,
su cola de tiritas amarradas.

Era un gran coronel, mi papalote,
yo le daba cordel corriendo al trote
y junto a él flotaban carcajadas.

IX-Más allá de los minutos
(comienzo de 12 versos a intensión)
Viajo adoquines adentro
cuando el sueño me importuna,
me disfrazo con la luna
cuando en la noche me encuentro.
El recuerdo es como el centro
que se repite mil veces,
buscas las exquisiteces
del sol bajo las estrellas
y sujetado de aquellas
armoniosas melodías
evocas las alegrías
de aquellas horas más bellas.

¿Qué pasa si las querellas
del lenguaje matutino,
te dejan ver el camino
donde habitaban doncellas?,
¿si detrás de viejas huellas
se esconden sobrias orugas,
si de prisa las tortugas
se empinan cual desafiantes
en el tiempo y en instantes
sobre la piel con arrugas?

No pasa lo que ha pasado
en el tiempo consumido,
ese que se va dormido
y que se queda plasmado.
El recuerdo está fraguado
en la luz de la memoria,
es la estampa transitoria
que se queda a flor de piel
escrito en algún papel.
o en el velo de tu historia.

X-Ensueños por la campiña

Huele a campo y ese olor
me va llegando en la brisa,
con esa quieta premisa
que se estampa en su verdor.
Huele a leña y a frescor
huele a guano y a café,
me huele no sé por qué,
a tabaco, ron y caña,
huele a llano y a montaña,
y hasta me huele a quinqué.

Sueño aquí en el canapé,
bajo una luna tan llena
que respiro la verbena
aunque en el campo no esté.
En este sueño gané,
un espacio en el bohío,
fui caminando hasta el río
y al antojo le dí tregua
cuando trotando en mi yegua
me desperté en el vacío.

viernes, 28 de agosto de 2009

QUERIDA CASA MÍA


Ya no te queda nada
ni tan siquiera el olor a polvo mojado o el
hollín hecho versos en tus rincones.
Han perforado la metáfora de tus gruesas paredes
y no me gritas desde lo lejos
que me quieres, a pesar de mi fuga.
Incluso puedo verte alegre,
haciendo esquina para escuchar rumores callejeros.
Aún siento las miradas vigilantes
que no dejaban de pinchar tu carne.
¿Lo que tu no sabes es?, como y donde te llevo
por mis umbrales tumultuosos.
A veces sueño que voy a despertar
en el espacio de mi metódico holocausto,
allí donde se mesen las arañas
al son del hambriento laberinto.
Bajo mi brazo llevo tu escalera de mármol
carcomida de tiempo, su grisáceo color
juega bajo mis talones, subir y subir
aguantando tus escombros para salir a la azotea,
cuando los elegantes ripios requerían de sol
y hasta de luna.
Desplomados cristales amarillos
queriendo sostenerse en cada marco
anunciaban el amanecer.
Que decir de aquel rincón de los rincones
expendida y arrogante barbacoa
guardando los espíritus o protegiéndolos de los diablos con vida.
Ya ves como andas conmigo ,
yo estoy en Miami, parada en tu balcón
y tu estas en La Habana......
quizás sonriendo, pero viviendo en Miami.........